EL ROCÍO
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A propósito de la recogida del rocío y por haberse despertado algunas dudas sobre el proceso que describimos, releemos el libro L'Alchimie et son Livre Muet (Mutus Liber), en su Reimpresión primera e integral de la edición original de La Rochelle en 1677, con la Introducción y comentarios (à Paris, chez Jean-Jacques Pauvert) realizados por Eugène Canseliet F.C.H., que fuera discípulo de Fulcanelli.
Por los comentarios de Canseliet en este libro, no solamente confirmamos lo que hemos descrito en el texto anterior (El Rocío), sino también confirmamos nuestras opiniones en relación a estas figuras la primera vez que las tuvimos a la vista.
Página 87 - «¡Pues bien!, si, el cordero y el toro de la imagen, sobre la que nos inclinamos al presente, corresponden a los dos signos zodiacales, es decir a los meses primaverales durante los cuales la operación que tiene por fin recoger la flor del cielo, se realiza exactamente tal como se encuentra determinada en este lugar.»
Se trata, sin disfraces, de la manera simple que hemos utilizado nosotros mismos al principio, hace de ello apenas menos de medio siglo, salvo la diferencia en cuanto a la instalación de estas piezas de paño sobre las estacas. Sistema que puede explicar en el paisaje de Altus la sequedad del terreno, aunque, según un médico inglés, toda substancia situada encima del suelo obtendrá más rocío durante una noche bien calma, que una substancia semejante depositada sobre la hierba Essai sur la Rosée, obra citada p. 24, traducida por Aug J. Tordeux, Maitre en Pharmacie,
«Desde hace largo tiempo operamos diferentemente, al pasear, de preferencia sobre los cereales verdes, sobre los tréboles, las alfalfas y los piripirigallos, una tela de lino, anteriormente, numerosas veces y cuidadosamente, enjugada con agua de lluvia. Importa a buen seguro, que no se disuelva sal alguna de la colada y del blanqueado, por poca que sea, en el licor generoso que sea enjugado. Del mismo modo deberá temerse que el vegetal portador haya sido desgraciadamente espolvoreado o asperjado con cualquier abono.»
Pagina 88 - «El ejercicio es banal, y consiste en retorcer a continuación el tejido embebido a saturación, a fin de exprimir y recoger el rocío, como lo hacen el hombre y la mujer que hemos visto en oración sobre la segunda plancha.»
Pagina 103 - «El lector serio y atento no se sorprenderá, si le decimos que esta novena plancha no está más en su lugar que la cuarta, que habría debido precederla inmediatamente. Es fácil comprender que esta parte segunda de la preparación previa a la obra, se sitúa junto a la de la recogida inicial a la que hemos asistido sobre la estampa que lleva la cifra 4. El precioso líquido es sometido ahora a la acción del fluido universal, en grandes platos circulares donde parece cubrir a un lodo espeso y negro.
Estas dos fracciones, de la fase preliminar de la Gran Obra, deben ser efectuadas siempre en la estación que designan los dos animales de sus imágenes, »
Página 104 - «De esta agua celeste, más exactamente de la sal preciosa que retiene en solución, el metaloide adquirirá su grande y nueva virtud.»
Canseliet no hace referencia a que la recogida del rocío tenga que ser efectuada de madrugada antes de la salida del sol. Sin embargo, dice que las figuras no están colocadas siguiendo el orden de los trabajos de la Obra y que la cuarta figura debería estar seguida e la novena y, como nosotros afirmábamos, después de la recogida del rocío este deberá ser expuesto a la radiación Lunar.
El proceso indicado por la Cuarta figura es la recogida del rocío por medio de lienzos de algodón blanco colocados sobre estacas por la razón que refiere Wells. Sin embargo, Canseliet describe la recogida del rocío, como nosotros hicimos, sobre los cereales verdes del prado no con una toalla de lino, sino con una de algodón muy usada.
Y, tal como ya dijimos nosotros, Canseliet utilizaba la sal extraída del rocío sin especificar cómo, en la segunda obra de la Vía Seca, o lo que es lo mismo, en las Águilas. Siempre hemos afirmado que Canseliet practicó la vía seca tal como la describió en su libro L'Alchimie Expliquee Sus Ses Textes Classiques.
Habrá quien afirme que la vía espagírica practicada por Barbault sería la vía descrita en el Mutus Liber. En nuestra opinión el trabajo espagírico de Barbault no se encuadra de forma alguna con la obra descrita en el Mutus Libery la vía descrita en este último no es realizada exclusivamente con rocío como podréis observar en la Séptima Figura, por lo que parece, de acuerdo con lo que hemos leído, que su autor Altus, no llegaría a concluirla.
Rubellus Petrinus