
SEGUIR LA NATURALEZA
Si observáis esta bella imagen que se encuentra en el libro "Atlanta Fugiens" de Michael Maeir, veréis una dama caminando de noche, dejando tras de sí sus huellas en la arena del suelo, empuñando en su mano derecha un racimo de flores y en su izquierda frutos diversos.
Caminando sobre sus huellas se ve un anciano que se apoya en un bastón con su mano derecha y tiene una linterna encendida en su mano izquierda. En la esquina superior izquierda, podréis ver la Luna en su cuarto menguante.
El simbolismo es sobradamente interesante desde el punto de vista alquímico. El anciano con gafas, expresa él mismo, tal como Basilio Valentín hace notar en el final de su Primer Clave:
«Porque, verdaderamente, si no entendiste aún la luz de las mis palabras, no hay gafas de vidrio que te adelanten, ni ojos naturales que te ayuden, para que encuentres al final lo que te faltó en el principio »
Quiere esto significar que son necesarias gafas (simbólicamente el acto de observar) para seguir la Naturaleza.
Eugène Canseliet en "Alchimie Expliquee sus ses Textes Classiques", pagina 26 dice:
«Apotegma que muestra sin ambages, que seguir la naturaleza no es tán simple como se podría creer, ya que se necesitan además, para ello una caña, antiparras y una linterna. Estos objetos son indispensables, a fin de situar exactamente los pies en las huellas dejadas sobre la arena del camino, en el seno de la noche, bajo la luna menguante. La dificultad parece pues aumentar a medida que el astro nocturno se encuentra en decrecimiento, tal como lo vemos bajo la forma de un menisco, con sus puntas hacia la derecha, »
Efectivamente, la influencia Lunar es por demás evidente en las operaciones alquímicas, sobre todo refiriéndonos a la vía seca del antimonio, prácticamente en todo el trabajo, siendo mayor su evidencia en las primeras manipulaciones.
También en la vía húmeda se manifiesta la influencia lunar. En concreto en la delicuescencia de las sales del "fuego secreto" o, también es notoria su influencia, en la recogida del rocío.
Pero entonces, ¿cómo seguir a la Naturaleza exactamente durante los trabajos alquímicos? Eh aquí una buena cuestión para que meditemos.
Cyliani en "Hermes Devoilé" destaca esta cuestión. Más evidente es la cuestión en otro pequeño tratado de un autor anónimo en Deux Traites Alchimiques Du XIX Siècle, "Recreations Hermetiques", pagina 241:
«Toda las personas saben hoy, que la luz que la Luna nos envía no es sino un reflejo de la del Sol, a la cual se viene a mezclar la luz de otros astros. La Luna es, en consecuencia, el receptáculo o fuego común del cual todos los filósofos intentaron hablar: ella es la fuente de su agua viva. Si por tanto, vosotros quisiereis reducir en agua los rayos del Sol, escoged el momento en que la Luna os envía con abundancia, esto es, cuando ella esté llena o que se aproxime de su plenilunio; así tendréis, por este medio, el agua ígnea de los rayos del Sol y de la Luna en su mas grande fuerza. Pero hay ciertas disposiciones indispensables que hay que cumplir, sin las cuales vosotros no haríais sino un agua clara y inútil. Y no hay sino un tiempo propio para hacer esta recolección de los espíritus astrales. Es aquél en que la Naturaleza se regenera porque en esta época la atmósfera queda toda impregnada del espíritu universal.»
«Se puede empezar el trabajo después de que se ponga el Sol y continuar toda la noche; pero es necesario terminarlo después de que este se levante, porque la luz dispersa el espíritu y no se recogería más que únicamente una flema inútil. Los filósofos han mantenido hasta aquí estas cosas muy secretamente; ellos no han hablado sino muy obscuramente y siempre bajo el velo de la alegoría.»
He aquí hermanos, una descripción sumaria de las energías sutiles de la Naturaleza aunque este tema no se haya agotado. Hemos leímos muchas veces este pequeño tratado y aún no hemos conseguimos comprender enteramente cómo seguir la Naturaleza en las operaciones alquímicas y, sobretodo, en la obra que este Artista nos pretende transmitir.
Quizás un día tengamos la "intuición" que nos permita levantar el velo y de esta forma ver la luz.
Os recomendamos la lectura de este pequeño tratado que os será muy provechosa bajo el punto de vista operativo desde el momento en que consigáis descubrir cuáles son las materias y qué fuerzas emplea la Naturaleza en su modus operandi.
Rubellus Petrinus