EL MUTUS LIBER

Es uno de los libros de alquimia que más dificultades ha causado a los estudiantes del Arte, consecuencia de sus diferentes interpretaciones. Existen diversos comentarios del Mutus, algunos procedentes de alquimistas tan eruditos como Magophon (Pierre Dujols) y Eugène Canseliet.

Nosotros conocemos cuatro ediciones diferentes de comentarios al Mutus Liber: La Hipotypose de Magophon, L'Alchimie et son Livre Muet de Eugène Canseliet, Mutus Liber par Jean Laplace y Comentaires Sur Le Livre Muet por Serge Hutin.

De estos libros, sólo los dos primeros, en nuestra opinión, gozan de interés. Los dos últimos son repeticiones de lo que en los otros dos fue dicho, sin acrecentar nada de positivo sobre su interpretación, si es que hay algo que acrecentar.

De entre los dos primeros, preferimos los comentarios de Eugène Canseliet ya que se ajustan más a la práctica alquímica.

Canseliet, del que nosotros conocemos bien el estilo de su erudición y sus conocimientos de Latín y Griego, se alarga, en sus comentarios al Mutus Liber en explicaciones teóricas y simbólicas, exponiendo referencias de textos de otros autores enlazadas con explicaciones propias, más hay que destacar, que se aparta considerable o deliberadamente, quién sabe, del real modus operandi y, por lo que nos da a entender en sus comentarios, ni él mismo consiguió interpretar verdaderamente las imágenes del Mutus Liber.

En nuestra opinión, la clave de la interpretación de las imágenes del Mutus Liber se encuentra en las planchas IV y V. No resulta conveniente proseguir la Obra si no se entiende el significado simbólico ni el modus operandi de estas dos láminas ya que, sin su comprensión resulta completamente imposible entender las imágenes siguientes.

Hace años que tentamos el conocimiento del simbolismo de estas dos planchas sin conseguir resultados positivos que nos permitan proseguir, nos explicamos:

Plancha IV. La imagen es bien explícita y no deja lugar dudas. Se trata de la recogida del rocío por medio de sábanas de lino presas en estacas. En el centro de la imagen se observa un "cono" que representa la radiación cósmica. En la parte superior izquierda, la imagen del Sol y en su derecha la de la Luna. Os parecerá extraño ver en esta plancha la imagen del Sol, pues el rocío debe ser obligatoriamente recogido durante la noche, de madrugada, cuando es más abundante. Este factor nos muestra claramente que la luz que recibimos del astro nocturno es la luz solar que se refleja en la Luna y que se manifiesta como luz polarizada.

Pág. 87. « Sin la intervención del cielo, el trabajo del hombre es inútil. No se injertan los árboles, ni se siembra el grano en todas las estaciones. Cada cosa en su tiempo. La Obra filosofal es llamada la Agricultura Celeste. »

La recogida del rocío debe ser hecha durante la Primavera, entre los meses de Marzo a Mayo, como nos indica alegóricamente tanto el carnero del lado izquierdo de la imagen como la del toro en su derecha.

Pág. 87. « ¡Pues bien!, sí, el cordero y el toro de la imagen, corresponden a los dos signos zodiacales, es decir, a los meses primaverales durante los cuales la operación que tiene por fin recoger la "flor del cielo", se realiza exactamente tal como se encuentra determinada en este lugar. »

Aunque Magophon no interpreta que las imágenes del carnero y el toro representen a estos meses primaverales, Canseliet opina que lo hizo intencionadamente.

Hasta aquí todo parece claro, más no es todo tan simple como la imagen parece querer mostrarnos. En esta imagen se ve también una pareja de alquimistas estrujando una de las sábanas impregnadas de rocío y como éste cae sobre un gran plato circular.

Pues bien, intentad recoger el rocío de la misma manera indicada en esta Plancha y comprobaréis que cuando estrujéis la primera sábana, que ha de ser de un tamaño normal, conseguiréis poco más de medio litro, eso siempre que hayáis operado en una excelente noche propicia a la recogida.

Por eso, lo que se representa en la IVª plancha, es en nuestra opinión falacioso y no se corresponde con la realidad. Es completamente imposible recoger así, el centenar de litros de rocío necesarios para extraer algunas de las imprescindibles decenas de gramos de sal. Por eso, nosotros decidimos recoger el rocío en los prados cuya hierba estuviese lo más limpia posible de excrementos de animales y otros contaminantes. Canseliet parece ser de nuestra opinión:

Pág. 87. « Desde hace largo tiempo operamos diferentemente, al pasear, de preferencia sobre los cereales verdes, sobre los tréboles, las alfalfas y los piripirigallos, una tela de lino, anteriormente, numerosas veces y cuidadosamente, enjuagada con agua de lluvia. Importa, a buen seguro, que no se disuelva sal alguna de la colada y del blanqueado, por poca que sea, en el licor generoso que será enjugado. »

Pág. 88. « El ejercicio es banal, y consiste en retorcer a continuación el tejido embebido a saturación, a fin de exprimir y recoger el rocío, como lo hacen el hombre y la mujer que hemos visto en oración sobre la segunda plancha. »

Pág. 89. « Bajo el efecto del calor aplicado con sabiduría, gracias a su nitro sutil, el rocío exalta y ennoblece toda sal, cualquiera que sea, y, preferentemente, las que la naturaleza ha reservado para la Gran Obra. En compañía de esta pareja de fundentes salinos, la condensación nocturna sufre la acción del fuego fácilmente y sin daño. »

Canseliet es claro cuando dice que el rocío ennoblece cualquier sal, principalmente la "pareja" salina (fundente) usado en la vía seca del antimonio.

Creemos que en la IVª plancha, Altus describe pictográficamente la recogida del rocío por medio de sábanas de lino presas en estacas de palo, aunque como dijimos, mediante este proceso, serían necesarias muchas sábanas para recoger el rocío necesario para la obra, lo que lo haría difícilmente practicable.

Se han comentado otros métodos más explícitos para recoger el rocío, como por medio de un deshumidificador del aire, etc. Destacaremos que el agua celeste nunca deberá tener ningún contacto con objetos metálicos.

Canseliet expone en la pàg.103 que a continuación de esta IVª plancha debería seguir la IX. Nosotros estamos de acuerdo con el Maestro porque sabemos perfectamente que después de la recogida del rocío, éste debe ser expuesto a la radiación Lunar para que se cargue lo más posible del fluido astral. Pero en esta IXª imagen se encuentra un enigma. En la parte inferior del lado derecho, se ve a una mujer trasladando el contenido del gran plato hacia un matraz que a continuación entrega a un personaje que nos parece representar Mercurio.

Ahora bien, si esta IXª plancha fuera continuación de la IVª, la mujer no echaría el contenido del plato que contiene el rocío crudo en el matraz, más bien, parece más adecuado continuar con la lámina Vª donde la esposa y el marido vacían el contenido del rocío recogido en el gran plato, en una gran cucúrbita donde será destilado. Esta operación nos parece más que evidente.

Como decíamos, en la Plancha V la pareja entrega el rocío en la cucúrbita de un alambique que, a tenor del tamaño del horno, debe contener más de una veintena de litros de rocío. Seguidamente es colocado el respectivo capitel. A continuación vemos que el rocío destilado es trasladado a un recipiente que se encuentra casi lleno. El fuego utilizado en esta operación es un fuego vivo.

Nos detenemos un momento en esta delicada operación de la destilación del rocío.

Pág. 91, « la quinta imagen nos hace entrar en el laboratorio, donde reconocemos a nuestros dos recolectores de rocío, que vierten ahora su provisión desde el gran plato de la escena precedente en la cucúrbita de ésta. Este rápido encadenamiento del trabajo proclama que es necesario emplear, en todo su frescor, el líquido que, en cuanto a nosotros, filtramos inmediatamente con minuciosidad.

Estamos aquí en presencia de la tan secreta destilación que vemos expresar sin rodeos, por las diversas manipulaciones del infatigable matrimonio. Estas nos mostraran con cuánta razón, fue el destilador (alambique) designado también bajo el nombre de rosario. »

Pues bien, en la destilación del rocío mostrada en la plancha V se encuentra una contradicción entre las imágenes y la realidad. Canseliet se refiere a la "secreta destilación" y que hay razón para llamar al alambique rosario. Pero antes, el Maestro dice que es necesario emplear rocío fresco que ha de ser filtrado inmediatamente.

No fue esto lo que aprendimos durante la filiación de Solazaref ni por medio de sus escritos publicados.

El rocío recién recogido debe ser cuidadosamente filtrado de todas sus impurezas vegetales que lo inquinan, pero aún así, presenta color de té, al contener todavía micro materia vegetal en suspensión y la prueba de ello, es que si lo dejas reposar algunos días en un garrafón de vidrio de 20 litros en una bodega, se pudre, exhalando un olor nauseabundo. Sólo después de esa putrefacción es cuando puede ser trasvasado por sifonaje y destilado al abrigo de la luz.

Es esta la tal destilación secreta a que se refiere Canseliet solo que él la hace sin pudrir el rocío.

¿Porqué Canseliet dice que el destilatorio, que nosotros entendemos por alambique, era designado "rosario"? Eh aquí una comparación simbólica muy interesante que bien pocos se apercibirán de su sentido práctico.

Un rosario esta constituido por cuentas esféricas en forma de gotas que caen del pico del alambique hacia el recipiente. En cualquier destilación acontece eso, pero aquí el simbolismo, en nuestra opinión, es bien diferente.

La destilación del rocío es hecha en ausencia de la luz solar y a baja temperatura., Máximo 60º C y cada gota debe caer en el recipiente con intervalos semejantes al tiempo necesario para rezar un Ave Maria. Solazaref hace referencia a este detalle en sus escritos sobre la destilación del rocío.

Dicho esto, si observamos la plancha V, veremos que la destilación del rocío fue hecha con fuego vivo esto es, muy caliente, más de los 60º C recomendados. Aquí tenéis, la primera contradicción entre la alegoría y la práctica.

Pero aún hay más. Se sabe que el rocío contiene una sal sutil que es un nitrito de amonio que si es puesto en contacto con la luz solar, aunque sea indirecta, se transforma en nitrato de amonio y deja de ser una sal volátil.

En la imagen central vemos una mujer que retira de la cucúrbita con una cuchara de palo, una substancia que después coloca en un frasco de vidrio en la que se pueden ver cuatro símbolos que Canseliet designa como "símbolos de coagulación" y que después entrega a un personaje que con su mano izquierda coge y tiene en su regazo a un niño. El personaje, tiene estampado en el lado izquierdo de su pecho el símbolo Lunar.

Canseliet nos dice sin mucha convicción que se trata de Vulcano.

Pero no es esto lo que nos intriga como veremos seguidamente. Quien hizo ya la destilación del rocío, sabe perfectamente que después de la destilación queda en la cucúrbita un caput, del cual, por calcinación, será extraída su sal, siempre que el rocío haya sido puesto anteriormente a podrir. Imaginemos que el rocío fue recogido en sábanas. Ese caput seria un nitrato de amonio que la mujer entregó en el frasco al personaje arriba referido.

En estas circunstancias, después de haber destilado el rocío, ¿qué es lo que pasa al recipiente? Un agua límpida, sin sal de especie alguna, porque el nitrato no es una sal volátil y no pasa en la destilación.

Si el rocío tuviese dos sales distintas, una volátil y otra fija, esta segunda destilación tendría sentido. Pero nosotros sabemos por experiencia que el rocío contiene sólo una sal que es el nitrito de amonio que inevitablemente se transformará en nitrato si la luz solar directa o indirecta incide sobre el rocío y ésta no es una sal volátil.

Pues bien, en la parte inferior de la imagen se ve a un hombre trasladar el contenido del recipiente de la primera destilación (rocío destilado ya sin sal) en cuatro vasos con tapa que son colocados en un horno para coagulación (¿de qué?) los que después, en la plancha VI, son vertidos en otro alambique para otra destilación, cuyo caput es una materia designada por una flor.

Por los motivos ya referidos nos preguntamos: de dónde proviene esa materia representada por una flor ¿es la sal proveniente del rocío que se quedó en la cucúrbita en la primera destilación?

No adelantaremos nada más, nos quedamos aquí porque no encontramos una respuesta lógica que nos permita entender el sistema. Ni Canseliet, ni ninguno, consiguió dar una explicación fundamentada.

Por eso, en nuestra opinión, basada en hechos concretos y en el modus operandi de la recogida y destilación del rocío, que nosotros hicimos varias veces y que exponemos con aquí toda la caridad, ponemos en duda el sistema descrito simbólicamente en el Mutus Liber de Altus.

Quienes supieren explicar el modus operandi de la Vª y VIª Planchas que lo hagan porque nosotros y otros hermanos, nos quedaremos muy agradecidos pero, como dijimos una vez y lo repetimos ahora, ante los hechos demostrados, estamos absolutamente convencidos de que el Mutus Liber continuará Mutus ad eternum!

Rubellus Petrinus