
LA OBRA ALQUIMICA
De
KAMALA JNANA F.A. de R+C.
Kamala-Jnana es uno de los seudónimos de un alquimista contemporáneo, Roger Caro, que fue Superior del Templo de Ajunta de los F.A.R. + C. en Francia, la Colegiale Al-kimia a la cual también nosotros hace tiempo pertenecimos. Es el Círculo Exterior de los Antiguos Hermanos Rosa+Cruz también situada en Francia. Con la muerte de Roger Caro la Colegiale Al-Kimia esta "durmiente".
Roger Caro nació en 1911 y murió en Enero de 1992.
Leyendo la Introducción de su libro Dictionaire de Philosophie Alchimique, la impresión que queda en el lector atento, es que Kamala-Jnana sería Jean y habría fallecido en un accidente. Su hermano, de nombre Pierrot, también muerto poco tiempo después, habría expoliado sus obras, las cuales, después de su muerte, fueron a parar a manos de un amigo de éste que, a su vez, las entregó a un tal Pierre Deleuvre para su publicación. Por lo que parece, esto no pasa de ser una ficción tal como la de los Fulcanelli.
Entretanto la Obra de Kamala-Jnana, bajo el punto de vista alquímico, es de una belleza extraordinaria. A primera vista, para un alquimista experimentado, parece ser de gran simplicidad pero que no se ilusionen aquellos que piensen así.
Debajo de esa aparente simplicidad se esconde una "clave" (secreto) de enorme dificultad operativa, que hace malgastar años de vida a todos los estudiosos de esta magnifica obra alquímica, sin que consigan encontrarla fácilmente.
Roger Caro tuvo algunos discípulos como Jacques Trielli y Pietro Ribuffo, siendo el más conocido Jean de Clairefontaine, autor del excelente libro Apocalipse Revélation Alchimique. Usó distintos seudónimos como Kamala Jnana y Pierre Phoebos.
Autor de diversos libros de alquimia, siendo los más importantes, Concordances Alchimiques, Dictionaire de Philosophie Alchimique, Tout Le Grand Oeuvre Photographie e Bible Science et Alchimie, este ultimo publicado a titulo póstumo por su hijo Daniel Caro.
El Dictionaire de Philosophie Alchimique, como su título indica, describe toda su obra bajo la forma de un Diccionario el cual contiene algunas de las mejores fotografías en color de las diversas fases de su Obra.
Roger Caro, en 1968, con autorización del Emperador del Templo de Ajunta A.J.dOSSA, hace publicar el libro Tout La Grand Oeuvre Photographie. Como su titulo indica, este pequeño libro contiene 43 fotografías en color obtenidas por Kamala-Jnana y agrupadas por Roger Caro siguiendo la secuencia de la Obra y con la correspondiente descripción.
Para quien no resida en Francia y desconozca la historia de este gran alquimista contemporáneo, Roger Caro publicó las fotografías obtenidas por Kamala Jnana (él mismo, porque su fotografía sacada en su laboratorio está en la primera Plancha), y cuya autorización fue dada por A.J.dOSSA, en aquel tiempo Imperador de los F.A.R.+C., ¡que era otro de los seudónimos de Roger Caro!. En nuestra opinión, Roger Caro, o sea, Kamala Jnana, ¡lo hizo y lo bautizó!
Quién lea este magnífico opúsculo, se quedará certeramente con la idea de que Roger Caro no es Kamala Jnana porque eso está en contradicción con lo que está escrito en el Prologo del libro Tout La Grand Oeuvre Photographie.
«Es una satisfacción para mí dar mi testimonio a la magnífica realización de nuestro gran amigo Roger Caro. Nunca un trabajo más arduo fue ejecutado con tanta paciencia, tenacidad, seguridad y competencia.
Un rompecabezas, constituido por cuarenta cuatricromías al azar, dispersas y sin leyenda, fue reconstruido y comentado con maestría.
«Estas fotos, que antaño fueron realizadas por nuestro difunto y tan añorado Hijo Kamala-Jnana en el decurso de una experiencia alquímica echa en Ajunta, no hubieran podido ser publicadas sino por ti, mi querido gran maestro...»
Esta parece una prueba más que evidente de que Roger Caro nunca podría haber sido Kamala-Jnana. ¡Pero en verdad él lo fue!
La vía de Kamala-Jnana es, esencialmente, una vía húmeda, la más noble de todas las vías alquímicas. Las diversas fases de la Obra son las siguientes, según las enseñanzas del Maestro y de Jean de Clairefontaine:
Preparación. 2 - Solve. 3 - Coagula. 4 - Multiplicación.
El tiempo de duración de la Obra entera es de 28 meses filosóficos, distribuidos así:
Preparación - 2. Solve - 8. Coagula - 16. Multiplicación - 2. Total: 28.
Llamamos vuestra atención sobre este tiempo que no es real, sino filosófico, tal como explica el Maestro en el Dictionaire de Philosophie Alchimique.
«Meses Filosóficos: No tienen nada en común con los meses ordinarios. Los meses filosóficos representan un tiempo convencional. Se calculan de forma que los cuatro cuartos de una lunación, reducidos a 24 horas, coincidan con las cuatro estaciones de la Gran Obra, comenzando en el Invierno.»
Dejamos a vuestro discernimiento descifrarlo, lo que, realmente, es simple. El conocimiento del tiempo es de gran importancia en el decurso de la obra y, por eso, os recomendamos no proseguir sin saber exactamente cuál es el tiempo que representa un mes filosófico.
Después de saber eso, necesitaréis conocer la materia o sujeto mineral y, además, el agente o fuego secreto, ambos representados simbólicamente por la figura adjunta.
Sin el conocimiento exacto del sujeto y del fuego secreto, os será totalmente imposible comenzar los trabajos. Por ello, comenzaremos por la materia primera o sujeto mineral.
MATERIA PRIMERA, O SUJETO
El sujeto de la nuestra obra, es el Dragón rojo, que podéis contemplar en la imagen y que el Cosmopolita identifica en su libro, Nouvelle Lumiere Chimique, p. 233:
«Es una piedra, pero no es piedra: es llamada piedra por su semejanza, primeramente, porque su mineral es verdaderamente piedra en el inicio, cuando fue extraído de las cavernas de la tierra. Es una materia dura y seca, que se puede reducir en pequeñas partes y triturar como una piedra. En segundo lugar, porque después de la destrucción de su forma y de la división de sus partes, que fueron compuestas y unidas por la naturaleza, es necesario reducirla a una esencia única, digerirla dulcemente según la Naturaleza en una piedra incombustible, resistente al fuego y fundente como la cera.»
El Maestro fue muy caritativo en la descripción de las características de nuestro mineral, pero hace una síntesis de toda la obra desde el sujeto hasta la piedra filosofal.
¿Qué más podemos decir para identificarla, sin traspasar el límite de lo permitido por la tradición?
Que es un mineral muy compacto y pesado, que se encuentra en abundancia en China, en España y en otros países. Que es fotosensible y, por eso, cuando está expuesto por mucho tiempo a la acción directa de la luz solar, su superficie se vuelve negra. Antiguamente, molido en polvo muy fino, era usado en la pintura al óleo.
Para identificar mejor a nuestro sujeto mineral por el símbolo espagírico de su espíritu, rogad a la Diosa Venus y también a Diana menguante (cornuda) que os ayude y, entonces, por sobre posición de los dos símbolos, con la gracia de Dios, seréis gratificados.
Identificando el símbolo espagírico de su espíritu, fácilmente podréis saber el nombre del mineral de donde es extraído. Es todo cuanto os podemos decir para ayudaros a identificar a nuestro sujeto mineral o Dragón rojo. No hay un punto que sobre, o una coma que falte.
Buscad un mineral exento de sílice y lo más cristalino posible. Si no lo lograrais, tendréis de purificarlo, por flotación, de la siguiente manera. En un mortero de hierro, reducir en polvo pedacitos de nuestro mineral. El sujeto es muy duro y, por eso, tendréis que partirlo en trocitos pequeños, antes de convertirlo en polvo en el mortero. Después tamizarlo en un tamiz de 60 líneas por centímetro o 120 por pulgada.
Cuando lo tuviereis tamizado, echad 500g en un frasco de vidrio de 1 litro con boca ancha y echadle encima agua de la fuente suficiente para llenarlo. Agitad circularmente con una varilla de vidrio y, cuando el polvo esté aún flotando en el agua, echadla prontamente en otro frasco igual.
Volved a repetir el proceso, hasta que el mineral en polvo pase todo juntamente con el agua para el otro vaso, quedando en el anterior las escorias silícicas.
Por decantación, eliminar toda el agua y dejad secar el mineral a la sombra, al abrigo de a luz solar directa pues, como dijimos, este mineral es fotosensible. Guardarlo en un frasco de boca ancha al abrigo de la luz.
LA SAL, O FUEGO SECRETO
La sal, o fuego secreto, es el agente que provoca todas las transformaciones en la materia, o sujeto mineral, siendo, por eso, la clave de toda la obra.
¿Qué podemos decir de la sal, o fuego secreto, para su identificación por los hijos del Arte, sin traspasar el límite de lo permisible, sin desvelarlo claramente?
Que es un verdadero fuego salino preparado por el artista a partir de las materias del reino vegetal y mineral.
A este respeto, Basilio Valentín, en su libro Les Douze Clefs De la Philosophie, p. 132, dice:
«Si cualquier cosa fuera reducida a cenizas y tratada según el Arte, de ella se podrá extraer su sal...»
Para ser más caritativos, vamos a identificar la procedencia de uno de los fuegos, tal como el Maestro lo describe en el Dictionaire De Philosophie Alchimique:
«Acacia..., la acacia, en términos alquímicos, es un árbol que contiene muchas calorías, propio para alimentar uno de los fuegos secretos de los Sabios».
«Encina. Como la acacia y los helechos, este árbol contiene, en sí, muchas calorías sirviendo para alimentar uno de los fuegos de los Sabios.»
En cuanto a la segunda sal, de origen mineral, vamos a intentar identificarla, dentro de lo posible.
Es una piedra muy común que tiene en su interior fuego latente después de haber sido sujeta a la acción del fuego vulgar y, por increíble que parezca, el agua hace despertar ese fuego por algún tiempo.
En el libro Le Triomphe Hermétique, Limojon de St. Didier, p. 43 dice:
«Considerad solamente, con aplicación, que este fuego natural es, todavía, una artificiosa invención del artista; que es propio para calcinar, disolver y sublimar la piedra de los filósofos, y que no hay otra especie de fuego en el mundo capaz de producir un efecto semejante. Considerad que este fuego es de la naturaleza de la cal y que no es de manera alguna relativamente extraño al sujeto de la filosofía...»
Fue esta la mejor manera que encontramos para describir las características de este doble fuego salino que es extremadamente cáustico y corrosivo.
El Maestro, en el Dictionaire de Philosophie Alchimique, identifica las materias de su Obra por medio de tres palabras, inscritas en los templos Indios y Tibetanos, consideradas sagradas, cuya traducción nos fue facilitada caritativamente por un hermano:
Kshàra. Ogàs. Hingula.
Se fueseis suficientemente perspicaces, conseguiréis identificar por la unión de las iniciales de estas palabras, la formula química actual del fuego secreto.
Aquí tenéis, hermanos, la "clave" que os permitirá identificar y después preparar, como manda el Arte, el fuego salino doble que os abrirá las puertas de la Obra. ¡Ojalá sepáis entenderlo! En esta URL encontraréis otros textos que os ayudaran a comprender el modus operandi.
Para ayudaros hicimos, por foto montaje, la imagen adjunta. Hicimos todo lo posible para transmitiros esta "clave" casi en lenguaje claro y, estamos seguros, de que un Artista con alguna experiencia lo entenderá. Los otros, los pseudo-alquimistas y sopladores, se quedarán, como siempre, fuera.
Rubellus Petrinus