LAS DOCE CLAVES DE BASILIO VALENTÍN

Primera Clave
Antes de empezar nos gustaría decir que las figuras mas conocidas de las Doce Claves fueron publicadas en el libro Les Douze Clefs de la Philosophie traducido y comentado por Eugène Canseliet.
Estos grabados fueron realizados en cobre y son más recientes ya que existen otras mucho mas antiguas, que nos llevaron a pensar que habían sido hechas en madera "woocuts"; sin embargo, por motivos que explicaremos en la duodécima clave, decidimos que no podría ser así. Probablemente estos gravados fueron colocados por primera vez en la edición de 1602.
Basilio Valentín, así como Filaleteo, es uno de los dos alquimistas mas controvertidos y su obra descrita en las Doce Claves es la más difícil de interpretar. Se ha especulado mucho sobre su interpretación, no solamente bajo el punto de vista alquímico operativo sino también sobre su significado simbólico. "Cada cabeza su sentencia". Esto se aplica perfectamente a la interpretación del simbolismo alquímico.
Estudiamos hace años estas figuras, basándonos incluso en el Dictionaire de Dom Pernety y Théories et Symboles des Alchemistes de Albert Poisson, sin conseguir salir del laberinto en el estudio de los textos en cuestión. ¿Por qué? La respuesta parecía venir de un hecho que nos fue evidente a la luz de un exhaustivo estudio: al verificar el texto de las figuras, comprendimos que, todo ello según nuestro entender, no estaba en concordancia con la representación gráfica. Han pasado años y por más vueltas que hemos dado al significado simbólico, no hemos conseguido salir del callejón a la hora de traducirlo a la operativa.
Por eso, para poder transmitiros mí opinión sobre su interpretación nada mejor que describir la parte esencial del texto de la Primera Clave.
PRIMERA CLAVE
En el gravado de la primera clave se ve un Rey e una Reina, de pié teniendo el Rey en su mano izquierda un cetro y la Reina en su mano izquierda un ramo con tres flores.
Debajo del Rey hay un Lobo saltando por encima de un crisol colocado en un horno con fuego fuerte. Al lado de la Reina, podemos ver a Saturno representado por un viejo barbudo cojo y con pata de palo con una horca. Debajo de Saturno se ve el acceso a un horno con una Copela y un gran botón metálico.
En el comentario a la Primera Figura hecho por Canseliet podemos leer:
«El Rey y la Reina de la Obra, es decir, el oro y la plata filosóficos, espagiricamente designados por el lobo y el gran botón metálico sobre la copela. Este y el crisol que se encuentra en medio de la llamas, indican claramente la vía seca, en la cual representa un gran papel el fuego secreto »
No nos sorprende el comentario del Canseliet porque nosotros conocemos bien cual fue la vía que este gran Maestro y erudito de nuestro Arte hizo y dejó descrito en su libro L'Alchimie Expliquee Sus Ses Textes Classiques.
Hay una tendencia muy especial (esto es inherente al ser humano) de que un alquimista trate siempre de adaptar la descripción de cualquier obra a la "suya" propia. Hemos visto la tendencia del Sr. Simón H. a hacer una comparación de "su obra" con la de Filaleteo y, sin embargo ellas, en nuestra opinión, son completamente diferentes. También Canseliet siguió el mismo camino.
Si nosotros tomáramos al pié de la letra la explicación del Canseliet concluiríamos en similares términos. Sin embargo, la realidad es bien distinta: la representación pictórica nos muestra en parte, que nuestro Sujeto mineral de la vía seca está bien presente en la figura, saltando por encima de un crisol en medio del fuego.
Aquellos que, como nosotros, conocen bien la vía seca, podrán ver que falta en la figura el Acólito metálico que permitiría la Separación. Ni Saturno o la Reina lo permitirían y la Reina solo en la composición de la amalgama en la vía de Filaleteo. Fue precisamente por este motivo que nosotros rehusamos la interpretación por la vía seca.
Albert Poisson, en su libro Théories & Symboles des Alchimistes , pagina 87, dice:
«El oro y la plata purificados constituyen la materia alejada de la piedra. El Azufre es extraído del oro, el Mercurio de la plata, siendo la materia cercana.»
Volvamos ahora al texto de la Primera Clave en su parte más esencial:
«Debes de saber amigo mío que todas las cosas imperfectas son impropias para nuestra obra, porque su lepra no puede producir nada de bueno, ahora lo bueno es impedido por lo impuro.
Todas la mercancías a la venda, extraídas de las minas valen cada una su precio, pero después de ser adulteradas se vuelven impropias. Ellas son, en efecto, alteradas bajo un falso brillo y no son ya convenientes a nuestro trabajo, como lo eran al principio.
Tal como el medico, por medio de su medicinas, purga y limpia el interior del cuerpo, del cual saca la suciedad, de la misma manera nuestros cuerpos deben ser lavados y purgados de toda su impureza a fin de que, de nuestra generación, la purificación sea alcanzada.
Que la diadema del Rey sea de oro puro y que su casta novia le sea unida en matrimonio.
Así, pues, si vas a trabajar con nuestros cuerpos, toma el lobo cenizo muy ávido que, por examen de su nombre, esta sometido al belicoso Marte, pero, por su raza de nacimiento, es hijo del viejo Saturno, y que, en los valles y en las montañas del mundo, esta sujeto al hambre mas violenta. Hechale el cuerpo del Rey, a fin de que de él reciba su sustento y, después de que haya devorado al rey, haz un fuego fuerte y échale el lobo para que se consuma enteramente, siendo entonces liberado el Rey. Cuando esto se hiciere tres veces, el León triunfará sobre el Lobo y no encontrará nada mas que comer de él. Y, así, nuestro cuerpo quedará listo para comenzar nuestra obra.
Aún debes de saber algo más: que solo esta vía es la directa y verdadera para purgar nuestros cuerpos. Porque el León se purifica por el sangre del Lobo y la tintura de su sangre se junta admirablemente con la tintura del León, visto que la sangre de los dos son mutuamente unidos por una cierta afinidad de parentesco.
Pero, amigo mío, se previsor y diligente, de manera que la fuente de la vida sea encontrada pura y clara. No debe mezclarse ningún agua extraña
El Rey recorre seis ciudades del firmamento celeste y fija su residencia en la sétima, porque el palacio del rey, en su lugar, es ornamentado con tapices de oro.
Mientras tanto, si percibiste lo que te he dicho, entonces, por medio de esta clave, traspasaste el obstáculo del cerrojo. Porque, si verdaderamente, no entendiste aún la luz de la mis palabras, no hay gafas de vidrio que te adelanten, ni ojos naturales que te ayuden, para encontrar al final lo que te faltó en principio »
Tomando en consideración lo dicho por Canseliet y Albert Poisson y teniendo ante nuestros ojos las imágenes de la figura, concluimos al fin que el Rey representa el oro que será purificado por el Lobo y, la Reina, la plata, purificada por Saturno en la Copela, como se puede ver gracias al botón metálico. Este proceso de purificación de los dos metales nobles era muy usual en aquella época.
Esta era una interpretación factible, y a primera vista parecía la más adecuada. Durante mucho tiempo la hemos aceptado, eso si, manteniendo ciertas reservas.
Pero si leéis con atención el texto de la clave, veréis que el Maestro no hace ninguna referencia a la purificación de la reina. Él se refiere únicamente a la purificación del Rey, y en ese punto radicaban nuestras dudas.
Nunca aceptamos de buen grado los comentarios hechos por el traductor y comentador, Sr. Canseliet, autor de varios libros sobre nuestro Arte, a quien respetamos en alto grado por su erudición, ya que no se ajustan al texto como hemos dicho y se nos hace extraño que él mismo no hiciese este reparo.
Más tarde, adquirimos uno de últimos libros publicados de Basilio Valentín, Le Dernier Testament o simplemente Testament en la edición Inglesa. Como su mismo título indica, probablemente, este habría sido uno de los últimos, sino el ultimo libro del Maestro, y quizás por esta razón uno de los más generosos y abiertos.
En el referido libro, confirmamos nuestra duda ya que el Maestro describe en lenguaje claro algunas de las claves de su libro Las Doce Claves de La Filosofía que, en el original, como vimos, están descritas en lenguaje simbólico.
Veamos, entonces, lo que nos dice el Maestro en el Último Testamento sobre la Primera Clave, en la página 215:
«La Primera Clave te enseña a buscar, si así lo deseas, tu semilla en un ser o substancia metálica que es el oro
La purificación del oro se hace de manera que el sea batido, bien delgado y muy fino, después, vaciado y pasado tres veces por el antimonio, que en seguida, el rey pasado a través del antimonio, asentado y posado en el fondo, sea refundido antes de ser soplado a fuego muy fuerte y, después, purificado por Saturno.
Entonces, encontrarás el oro mas espléndido, mas bello y mas altamente brillante que se pueda desear, semejante al claro resplandor del Sol y de muy agradable aspecto »
El texto es bien claro y no deja el mínimo lugar a la duda. Solo el Rey, (oro) y apenas el Rey, es purificado por lo antimonio o Lobo cenizo (el lobo saltando por encima del crisol) y, después, pasado por la Copela por medio de Saturno (el viejo con una pata de palo empuñado una horca), teniendo debajo una Copela con un botón metálico de oro purificado como muestra la figura.
Como dice el texto de la clave, Saturno es la sétima ciudad en el firmamento celeste (sétimo planeta alquímico). El Lobo, representa simbólicamente el antimonio y Saturno el plomo.
Los antiguos maestros, cuando se referían al antimonio querían indicar el respectivo mineral, es decir, la estibina o sulfuro natural de antimonio. Para distinguir entre el mineral y el metal designaban a este ultimo como regulo de antimonio.
Veamos, ahora, como era purgado el oro por los artistas del siglo XVII, tal como está descrito en el Traite De La Chymie de Cristophle Glaser, boticario ordinario del Rey de Francia, en 1667, pagina 84:
«La purificación de oro por el antimonio. La mejor purificación del oro es aquella que se realiza por el antimonio; el plomo solo destruye los metales imperfectos y deja la plata con el oro; el cimiento deja frecuentemente el oro impuro y aún le come una pequeña porción; el "inquart" no siempre es prueba de la pureza del oro se podrá asegurar que el oro que se pasa por el antimonio está perfectamente purgado y liberado de toda la impureza, porque no hay oro que pueda resistir a este lobo devorador.
Tomad pues una onza de oro, tal como los orfebres lo emplean, colocadlo en un crisol entre carbones ardientes, en un fuego a viento, y, tan pronto el quede al rojo, echad, poco a poco cuatro onzas de buen antimonio en polvo, el cual se fundirá inmediatamente y devorará al mismo tiempo el oro, que de otra manera, es de difícil fusión, por causa de su composición muy perfecta. Ahora que está todo fundido como agua y que la materia echa chispas, es un señal de que la acción del antimonio destruye las impurezas del oro y, por eso, es necesario dejarlo aún un poco más en el fuego y, después, vaciarlo prontamente en un cono de acero previamente engrasado con aceite.
Tan pronto como la materia sea vaciada dentro, es preciso al mismo tiempo batir con una tenaza en el cono, para hacer bajar el regulo al fondo.
Después de que la materia se enfríe, es necesario separar el regulo de las escorias, pesarlo y en seguida colocarlo en un crisol para fundirlo, echando, poco a poco, el doble de su peso en salitre; tapar el crisol con una tapa de manera que el carbón no pueda entrar y, dando un fuego fuerte, el salitre consumirá todo el antimonio que aún pueda quedar.
El oro queda fundido en el fondo, muy bello y puro. Vaciar en un cono o dejar enfriar en lo crisol, el cual será necesario partir, después, para separar el oro de las sales.»
Nos parece que no es necesario ser muy experto en metalurgia para entender esta operación de la purificación del Rey o oro por el antimonio, y, por eso, dispensa cualquier comentario.
Para finalizar el comentario a la Primera Clave, recapitulemos lo dicho: la purificación del oro (Rey), se hace en un crisol de barro refractario, en un horno a gas, por medio del sulfuro natural de antimonio (estibina) en polvo, que los antiguos alquimistas nombraban Lobo cenizo hambreado (porque devora todos los metales), fundiéndolo con el oro. Después de fundido, se vacía en un cono de acero previamente engrasado con aceite. Se separa el regulo de las escorias y se echa, después de triturado, en un crisol con el doble de su peso en salitre. Se hace un fuego muy fuerte y se funde el regulo con salitre para que este consuma lo que queda del antimonio.
Por fin se purifica el oro en una Copela, por medio de Saturno (plomo). Queda en la copela un botón de oro muy puro.
Cabe entonces preguntar: cual es el papel de la Reina en esta Clave si el Maestro dice que solo el Rey y solo el Rey (oro) es purificado por lo antimonio y después pasado por la Copela?
Por increíble que os parezca la respuesta es NINGUNO. Entonces porqué su presencia en la figura?
La explicación que hemos dado al texto, ha sido escrita deliberadamente en lenguaje claro. En alquimia no es usual hacerlo pero si el Maestro lo hizo caritativamente en el Ultimo Testamento, porque razón nosotros no lo haríamos también?
Rubellus Petrinus